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pistolas de agua

Oblongos

Tampoco ha pasado tanto tiempo, todavía seguimos siendo los mismos, quizás con la vida más abrochada por los cordones, quizás más caídos o más raciocinios pero con las mismas ganas de equivocarnos. Aramplados a la orilla del bullicio, cada altercado nos socializa y quizás no nos enseñaron a  edulcorar los sueños de los demás, ni los tuyos ni tampoco los mios.

Que los años me lacien el pelo, como un guerrero dispararé a punta de pistola lacando a las flores que me arrancaron para volver a plantarlas, gritaré como un indio suicida y sáldré corriendo otra vez, buscando el tesoro de los piratas de algodón, robando lunas a piter pan, saciando mi huída rodeada de vicios, cuando volvamos a encontrarnos veremos que no hemos cambiado tanto, que seguimos igual cada uno con su teoría fustrada, con la piel más sucia, con los orgasmos más oblongos (mas largos que anchos),  con más ganas de escaparnos.

Obstruidas las carreteras, eyaculadas las miradas, fatigados los fonemas, no hagamos balance de todo lo que no fue, no me dejes amigo morirme en el abrazo de la desobediencia, no me dejes escupir sin razones desconsoladas, ni tampoco olvidarme de mis largas piernas o que mis prisas todavía hoy van demasiado lentas.

Te diría que salieses de tu jaula de cristal, y sin mirar para atrás que tomases en la frontera de cualquier taburete un ron conmigo, solo para verte sonreir, solo para recordarte que tampoco hemos cambiado tanto. Y colocarnos con las vueltas que da la vida, reirnos y desvivirnos hasta que se nos rocien las manos y vomitemos escarcha.

 

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